Se podrá pasar de curso sin límite de suspensos y en bachillerato, con uno

Educación

El Gobierno prepara un nuevo decreto que deja la decisión última a los docentes

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El nuevo decreto de evaluación es una transición entre la ley de educación anterior y la actual

Xavier Cervera / Propias

El Gobierno quiere erradicar de las escuelas la cultura de la repetición de curso, una medida muy extendida en España, con tasas que triplican los promedios europeos. Para ello, eliminará como criterio para pasar de curso el número de asignaturas suspendidas en la etapa de primaria y secundaria y las limitará en bachillerato. En el caso de la ESO, el alumno promocionará automáticamente con dos materias no aprobadas. Además, permitirá obtener el título de bachillerato, necesario para presentarse en selectividad, con un suspenso.

Estas son las novedades para el próximo curso 2021-2022, según del real decreto de Evaluación que el Ministerio de Educación y Formación Profesional está aún elaborando, después de haber recibido las aportaciones de las comunidades autónomas. Este es un decreto de transición entre la ley educativa anterior, la Lomce, y la recientemente aprobada, la Lomloe que no estará plenamente establecida hasta dentro de dos cursos. Y representa una continuidad a las disposiciones establecidas de forma extraordinaria debido a la pandemia.

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Así, las repeticiones no desaparecerán, pero la evaluación de los alumnos dependerá de otros elementos además de la media de las notas de cada materia pues será de carácter globalizado. “En ningún caso, el número o la combinación de materias o ámbitos no superados podrán ser la única circunstancia a tener en cuenta en la decisión”, indica el borrador.

La decisión de repetir o promocionar tendrá que ser compartida por todo el equipo de profesores que observará si el alumno ha alcanzado los objetivos básicos y su rendimiento y desarrollo global permiten esperar un progreso satisfactorio en el siguiente curso.

El ministerio está preparando un real decreto de evaluación más laxo para los dos próximos cursos

Con la Lomce, el alumno repetía con más de dos suspensos (excepcionalmente con tres si no eran lengua y matemáticas) y tenía que aprobarlo todo en el último curso de bachillerato para obtener el título y poder examinarse de las pruebas de acceso a la universidad. La pandemia, no obstante, ha flexibilizado estos criterios y se permite el paso con suspensos, incluido en bachillerato.

No obstante, pese a la excepcionalidad de la repetición que ahora se quiere impulsar, los profesores no aprobarán en el caso de ausencias injustificadas y reiteradas, falta de presentación a los exámenes, y si la media del expediente no supera el 5. Además, la norma establece límites en las repeticiones. Solo una en primaria y hasta dos en toda la etapa obligatoria.

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foto XAVIER CERVERA 08/06/2021 (repartiendo el examen d lengua castellana y literatura, y los primeros minutos -concentrados los alumnos- de la prueba d la primera asignatura) El examen de Lengua Castellana y Literatura de las pruebas de acceso a la universidad 2021 (PAU) -conocido como Selectividad- ha propuesto dos textos a elegir, uno literario y otro periodístico. En la opción A, se ha incluido un fragmento de Luces de bohemia, de Ramón María Valle-Inclán, sobre la falta de libertad del periodismo. Esta era, junto a la obra Nada de Carme Laforet, una lectura obligada este curso. En la opción B, los alumnos han podido analizar un artículo de la escritora mallorquina Carme Riera, articulista habitual de este diario. Titulado Sobre coleccionistas fue publicado en La Vanguardia el 21 de julio de 2019. los estudiantes han tenido que escriba un texto expositivo sobre las ventajas y los inconvenientes de coleccionar objetos (del tipo que sea: sellos o monedas de diferentes países, obras de arte, libros, prendas de ropa, etc.)

De este modo, el decreto quiere dar respaldo jurídico a las decisiones que se toman en las juntas de docentes de forma habitual e impulsar una nueva forma de evaluación que no se base únicamente en las notas. Una evaluación continua que recoja diferentes evidencias de aprendizaje y se contemple no como una sanción sino como un medio para identificar las dificultades y los logros de los alumnos.

Este es el tipo de evaluación, orientada al estímulo del aprendizaje, que han incorporado países como Francia o Portugal, que hasta hace pocos años registraban tasas similares a las de España en repetición (cercanas al 30%) y que las han bajado a niveles europeos, con buenos rendimientos académicos, según PISA. Actualmente, el 29% de los alumnos españoles de 15 años ha repetido al menos una vez, frente al 16% en Francia, el 13% en Italia, el 5% en Canadá y el 2% en el Reino Unido (que mantiene grupos de edad en la misma clase, aunque los clasifica por niveles).

Los objetivos de aprendizaje de cada materia ya no serán obligatorios sino “orientativos”

Otra novedad polémica que el ministerio incluirá en el redactado final del decreto de evaluación está referido a los estándares de aprendizaje. En vez de ser de obligado cumplimiento serán de carácter “orientativo”.

La Lomce define con detalle estos estándares, es decir, los objetivos de aprendizaje de cada materia en cada etapa educativa que las escuelas deben cumplir. El Gobierno va a cambiarlos en el nuevo currículum que está a punto de aprobar, pero no se aplicarán plenamente hasta el curso 2023-2024 (en el 2022-2023 empezará solo en los cursos impares). En este periodo de transición de dos cursos abre la posibilidad a los colegios a orientarse con los objetivos marcados por la Lomce, pero sin estar sujetos a su cumplimiento íntegro.

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